Cómo gestionar los cinco problemas más comunes de unas prácticas

El verano ha empezado y estás listo para tu período de prácticas. Totalmente motivado, entras en el vestíbulo de la empresa en la que trabajarás durante todo el verano, pero después de unos días te das cuenta de que el trabajo es muy diferente de lo que esperabas. Aunque tienes que saber que no hay razones para desesperarte: aquí encontrarás las soluciones para los cinco problemas más comunes durante unas prácticas.

  1. Tus prácticas no son lo que te esperabas
    ¿Piensas que podrías realizar tareas más interesantes? ¿La habitación en la que vives es muy pequeña y apestosa? ¿Tienes que trabajar 12 horas al día? Tus prácticas simplemente no son lo que querrías que fueran?
    La mejor manera de evitar estas situaciones embarazosas es aclarar de antemano y en detalle las condiciones de trabajo. Si no lo has hecho, todavía puedes hablar con tu supervisor, pero asegúrate de hablarle en manera educada. Demuestra tu interés por el éxito de la empresa y tus ganas de aprender. Generalmente, tu supervisor quiere proporcionarte una experiencia productiva, así que si consigues expresar claramente tus necesidades y tus deseos, probablemente podrás mejorar la situación.
  2. Tienes conflictos con tu supervisor.
    A veces puede pasar que no le gustes a tu supervisor porque todo lo que haces es está mal o porque tiene ideas diferentes de las tuyas. En estos casos es muy importante tener en mente que una visión distinta de las cosas no es algo inusual. Aprender como gestionar los conflictos es una buena experiencia para aprender algo para el futuro, así que trata de mostrar empatía y resuleve la situación con tu supervisor. Cuando miras la situación desde otros puntos de vista es más facíl encontrar un punto medio.
  3. Aburrimiento
    ¿Te sientes desmotivado y tus tareas están listas antes del almuerzo? Esta situación no es difícil de resolver. Sólo tienes que preguntar a un compañero de tabajo si tiene un proyecto para ti o si puedes ayudarlo en algo. Si no tiene nada para ti, puedes pedir trabajo a otros compañeros de distintos departamentos. Al final, si nadie puede ofrecerte nada que hacer, utiliza el tiempo de manera inteligente. Lee un libro relacionado con tu ámbito laboral o busca más información en Internet. Seguro que encontrarás algo útil que hacer.
  4. No recibes las instrucciones adecuadas
    Tu supervisor te ha dado distintas tareas, sin embargo no sabes qué hacer porque no te ha proporcionado suficiente información. Algunas personas tienden a pensar que hacer muchas preguntas a tu supervisor le molestará pero no deberías tener medio de hacerlo. Entenderán que no eres un profesional en el sector y que simplemente no tienes la misma experiencia que ellos. Es necesario prestar atención a lo que te explican y tomar notas para evitar hacer las mismas preguntas, ya que esto si que puede molestar a tu supervisor.

No recibes demasiados comentarios
Entiendes todas tus tareas, tienes una cantidad considerable de trabajo pero no te dan feedback, cosa que te puede generar frustración, pero esto es un problema que se puede resolver fácilmente. Pregunta a tu supervisor como puedes mejorar tu trabajo y si aprecia tus resultados. La mejor manera para recibir comentarios con frecuencia regular consiste en organizar reuniones semanales en las que recibirás opiniones sobre tu trabajo.

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